Desierto
del Sahara
El
Desierto del Sahara, al norte de África,
es el desierto cálido más
grande del mundo, con 9.065.000 km2 de superficie.
El Desierto del Sahara separa
a África en dos zonas:
el África Mediterránea -
al norte-, y el África Subsahariana
- al sur-.
El Desierto
del Sahara se extiende por los territorios de
Egipto, Sudán, Chad, Libia, Niger, Malí, Mauritania,
Sahara Occidental, Marruecos, Túnez y Argelia. Este desierto
inmenso se expande y se contrae a ciclos regulares, de modo
que sus fronteras con los distintos territorios son poco constantes.
Las dunas del
Desierto del Sahara comienzan
cerca del Alto Atlas y llega hasta zonas tropicales que se
encuentran más al sur. Allí abundan las palmeras de dátiles
que dota de un verdor intenso contrastando con la arena. Es
frecuente que los oasis
estén canalizados para garantizar el agua en las zonas de
siembra. Por lo tanto, muchas veces el agua no proviene de
ríos sino de aguas subterráneas a las que se accede por medio
de un pozo.
Tres cuartos
del Desierto del Sahara
son de grava, el restante cuarto es de arena y dunas. Una
sola vez, en 1979 nevó en el Desierto
del Sahara, en la parte sur de
Argelia, en mitad de la noche.
Se puede conocer
el Desierto del Sahara de
muchas formas distintas. Una de ellas es adentrándose con
vehículos todo terreno atravesando las dunas; otra es montando
dromedarios o yendo a pie. Una experiencia única y fabulosa
que pocos han hecho es dormir en una parte del desierto que
lo llaman Desierto Blanco, donde se instala un grupo de carpas
y se duerme a la intemperie. Imperdible.
En el Desierto
del Sahara habitan gran variedad de animales que, con
el paso del tiempo, se han ido adaptando a las rígidas condiciones
de vida que obedecen a este medio. El dromedario, más conocido
como camello, es el animal mejor adaptado a la sequedad. Lamentablemente,
ya no quedan dromedarios salvajes en África. Otros mamíferos
comunes del son la hiena, la avestruz y distintos tipos de
antilopes.

Oasis de
Egipto
Egipto posee varios oasis que, si bien son increíbles, son poco
conocidos. La ruta más habitual para acceder a los oasis de
Egipto es desde El Cairo. Es posible ir en autocar, pero la
manera más interesante es transitar ese camino en el ómnibus
de línea que va desde la ciudad de El Cairo hasta el poblado
de beduinos llamado Bawiti, en el OASIS DE BAHARIYA.
El Oasis de Bahariya está ubicado a unos 365 kilómetros de El
Cairo. Sus pobladores son amigables, sobre todo si se está acompañado
por un egipcio. Ellos reciben en sus casas con gran cortesía,
ofreciendo a veces un refresco en la “sala de invitados“, ya
que a las visitas no se las invita a acceder a la vivienda particular.
Las mujeres en el Oasis de Bahariya permanecen en sus residencias
durante el día y solo salen de noche.
El Oasis de Bahariya se hizo famoso por el increíble descubrimiento
llevado a cabo en el año 1992. Se encontró entonces un gran
cementerio, al cual se considera el más extenso. Se supone en
el hay más de 10 mil momias de la época grecorromanas. Este
complejo funerario, denominado “Valle de las Momias”, está siendo
estudiado en la actualidad.
En el Oasis de Bahariya es posible encontrar unas fuentes romanas,
en las cuales el agua fluye a 33°C.
El DESIERTO BLANCO o Sahara El Guedida es una enorme superficie
de arenas finas y suaves. Como una suerte de decoración del
paisaje, es posible ver formaciones rocosas de piedra calcárea
completamente blanca, a las cuales el viento y la arena erosionaron
dándole diversas y peculiares formas. Un momento imperdible
en el Desierto Blanco es el atardecer, cuando los cambios de
color del paisaje parecieran cobrar vida dando un inolvidable
espectáculo.
Yendo más al sur se encuentra el OASIS DE FARAFRA. Mientras
se llega, el suelo va cambiando de color y se puede ver una
gran superficie de rocas negras, a las cuales los nativos denominabas
“Gabal El Szeged“ o Desiero Negro. Es un paisaje realmente espectacular.
Al haber recorrido unos 200 kilómetros desde el Oasis de Bahariya
se llega al lindísimo Oasis de Farafra. Farafra es el más pequeño.
En el pueblo de Farafra existe un museo construido por un beduino
del lugar, Badr Abdel Moghny. El museo es una casa de barro
y en cada habitación de la misma se destaca un tema diferente.
A través de este trabajo, el artista intentó reflejar su vida
y la de los demás habitantes del Oasis de Farafra.
El oasis más grande de la región es el OASIS DAJLA, y está situado
a 300 kilómetros más al sur. La capital del Oasis Dajla, o Dakhla,
es Mut. Los últimos descubrimientos en Dajla revelan que el
origen del mismo se remonta a la era neolítica, la cual tenía
un clima similar al que actualmente se da en la sabana africana.
En Dajla es posible olvidar que se está en el desierto, ya que
su tierra es muy fértil: el Oasis de Dakhla es una secuencia
de huertos y palmerales.
En el OASIS DE KHARGA (o JARGA) vale la pena visitar sus lugares
arqueológicos. El más destacado es el Templo de Hibis, el cual
constituye la única prueba de la ocupación persa en Egipto.
Tambien es posible conocer la necrópolis cristiana de Bagawat.
Este cementerio se encuentra a un lado de la colina y alberga
cientos de tumbas que datan del siglo V. Algunas de ellas conservan
en sus paredes pinturas que describen escenas del Antiguo y
el Nuevo Testamento.
El OASIS AL FAYOUM, a 40 kilómetros del Oasis de Bahariya, es
famoso por tu calido clima, sus numerosas ruedas de agua y su
exuberante área agrícola. Frente al mercado de la ciudad de
Fayoum se encuentra la mezquita Kwawand Asla-Bey, edificada
por el Sultan Qaitbey en el siglo XV. En los alrededores de
Al Fayoum es posible encontrar varios sitios faraónicos: el
obelisco de granito rojo de Senusert Iand, la pirámide de Amenemhat
III en Hawara, la pirámide de Senusert II en Lahun, y restos
de la antigua ciudad de Karanis, donde se puede acampar y hacer
una visita al museo.
La mejor época para realizar un recorrido por estos oasis es
el invierno, ya que en verano las temperaturas del desierto
son demasiado altas. Para disfrutar al máximo de ésta excursión
se recomiendan algunas medidas de precaución: revisar bien el
vehiculo, llevar suficientes provisiones de comida y agua, herramientas,
brújula, botiquín, gafas de sol, sobrero, alguna tela para hacer
sombra, etc. Se aconseja también tener en cuenta el pronóstico
del clima, para así poder evitar tormentas de arena. Cumpliendo
estos requisitos mínimos el paseo por este increíble paraíso
será, no sólo un placer, sino también una experiencia inolvidable.
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